La lección de hoy: cómo hacerse un porrito

8 junio 2010 at 14:45

Sin entrar en polémicas sobre la legalización o no, muchos son los lugares, sobre todo norteamericanos, donde la industria local está sufriendo un considerable giro hacia un “nuevo negocio”: la venta de marihuana medicinal.

La marihuana medicinal es completamente legal y se puede comprar con receta en los centros autorizados. Esto no es nada nuevo, sin embargo, lo que si es más reciente es la creación de instituciones, ya sean colegios universitarios o programas de postgrados tipo masters y demás, orientados a la enseñanza de “cómo cultivar marihuana de calidad”.


En Oakland existe desde hace tres años una universidad que entrena en el cultivo y negocio de la venta y distribución de la marihuana; y lo mismo pasa en los Angeles, San Francisco y Michigan.

En estos centros te enseñan, por un módico precio, todo lo que tienes que saber sobre “la producción, cómo preparar presupuestos y cómo crear tu propia marihuana”, según dice uno de sus propios los propios anuncios que promueve la Universidad para atraer alumnos.

Según las leyes americanas los pacientes a los que se ha prescrito marihuana pueden cultivas hasta 12 plantas ellos mismos sin que se considere ilegal, sin embargo, “nada les asegura la calidad del producto”; este es otro de los reclamos que usan estas universidades para llamar la atención de los interesados. De este modo, los estudiantes van desde pacientes que usan la marihuana con fines medicinales hasta quienes quieren abrir su propio dispensario o trabajar en alguno.

Tienen varios programas de enseñanza. El de 30 horas, que pueden darse repartidas en 6 semanas, o bien de manera intensiva en 5 días. También existen cursos “más profundos” que tienen una duración de alrededor de 13 semanas, dos horas y media a la semana. Si alguien se está planteando esta como una vía de futuro, sólo le costará entre 475 y 595$, para los cursos de 30 horas; o 650$ si deseas ser un experto en el tema; además del viajecito.

El temario cubre a grandes rasgos diversos tópicos como los efectos medicinales del cannavis, las implicaciones legales de la terapia e incluso tienen una asignatura de “cocinando con cannavis”. Las clases de horticultura son prácticas a lo largo de todo el programa y se organizan según el crecimiento de la planta encontrándose clases de siembra, crecimiento, floración y recogida… como podéis ver han pensado en todo.

Y a final de curso, te dan un certificado que según ellos mismo dicen “No están formalmente reconocidos por el gobierno o la comunidad médica, pero incrementan la credibilidad de los pacientes cuando buscan distribuidores”.

No me dirás tu a mi, que esta gente no quiere aprovecharse de la situación haciendo gala del dicho “De los maltrechos, saca provechos”.