Autoconvicción

28 abril 2010 at 15:09

Hace unos días os conté sobre mi decisión de alimentarme de una manera más sana (eufemismo de ponerme a dieta). Pues bien, hoy quisiera escribir sobre cómo lo llevo.

Ya sé que los primeros días son los peores porque son en los que más se te apetece comerte algunas de las cosas que hace apenas 3 días te hubieses dado el gusto de comerte; pero ni el saberlo o la esperanza de que es transitorio no hace que se pasen mejor.

Desde mi corta experiencia, lo peor es cuando llega la noche, estás en casa y es la hora de cenar; durante el día me puedo controlar más porque, estoy en el trabajo, me mantengo ocupada y la verdad, no tengo tiempo de pensar en que no puedo comer tal o cual cosa, y como el almuerzo lo planifico el día antes, pues no tengo más remedio que comerme lo que me he traido, y punto. Sin embargo, he de admitir que lo peor para “alimentarse mejor” es el tiempo libre, el tiempo de descanso. Durante estos ratitos sí que vienen a la imaginación platos deliciosos cargados de calorías… no obstante, se puede superar.

Me he dado cuenta de que además de los trucos que todo el mundo recomienda, a mi personalmente me viene muy bien para no pensar en comida, autoconvencerme de que “no es que esté a dieta, sino que estoy comiendo bien”, me explico, se ve que cuando me puse a dieta, mi cerebro empezó a “agobiarse”, y empezó a mandar señales a lo loco de que tenía que comer, que tenía hambre, que necesitaba comida, vamos, lo que se suele llamar ansiedad por la comida. Pero si yo no admito que estoy a régimen (de ahí eso de “alimentarme mejor”) como que mi cerebro se relaja y me deja un ratito tranquila.

Igual todo esto que estoy diciendo no son más que chorradas, o delirios por la comida, pero oye, si yo me lo creo y con eso me resulta más fácil, pues por mi bien.