¿Estamos cerca de curar el cáncer?

4 junio 2010 at 11:24

Esta semana ha saltado a todos los medios de comunicación los prometedores resultados de un estudio realizado en Cleveland por el grupo de investigación de Vincent Tuohy, sobre la posibilidad de no solo tratar sino incluso prevenir el cáncer de mama.

Los resultados del trabajo, originalmente publicado en la revista Nature Medicine, han sido comentado por multitud de fuentes en mayor o menor medida, y en todos los casos han coincidido en resaltar la importancia del proyecto, lo prometedor del mismo y hablando, en alguna de ellas, de un futuro no lejano en el que el cáncer, y no sólo el de mama, pasaría a ser una enfermedad minoritaria. Sin embargo, para que no se malinterpreten las buenas noticias, para que seamos conscientes de la realidad en la que estamos, a mi me gustaría explicaros desde una perspectiva más científica y no tan sensacionalista el punto en el que realmente esta el tema, las dificultades y elementos condicionantes que tiene el uso y desarrollo de esta vacuna o de cualquier otra encaminada a tratar el cáncer.


Esta no es la primera vez que salta a la palestra la posibilidad de desarrollar una vacuna contra el cáncer; no sé si recordareis que a finales de 2007, principios de 2008 ya hablaban de una nueva vacuna diseñada para tratar el cáncer de mama que sería distribuida por la misma compañía que distribuía la vacuna contra el cancer de próstata. Sin embargo, lo que no se esforzaban mucho por explicar es que lo que en aquel entonces llamaron “resultados prometedores” implicaba la mejoría de una mujer frente a 18 que se incluían en el ensayo, que otras 3 no empeoraron, y que ninguna tuvo efectos secundarios al tratamiento; no sé a vosotros, pero a mi el “porcentaje de aciertos” no me parece muy bueno; y por otra parte, la posible vacuna no era aplicable en cualquier subtipo de cáncer de mama.

Existen muchos subtipos de cáncer de mama, con distinta malignidad y diferente pronostico según sea, y es precisamente esto lo que hace tan súmamente difícil la creación de una vacuna única para el tratamiento o prevención del cancer entendido de forma genérica. Además, el cáncer, al igual que muchas otras enfermedades, se desarrolla de diferente manera en el organismo de modo que los mecanismos que usan las células cancerigenas para extenderse e “infectar” a las células sanas van variando entre pacientes, tipos y subtipos de cáncer y como no, según va pasando el tiempo. Como podéis ver, y si no yo os lo digo, cada una de estas “pequeñas variaciones” complíca más y más todo el proceso. El artículo de Vincent Tuohy deja este punto muy claro al principio del texto dejando claro con esto la importancia de sus hallázgos.

No sé si por casualidad o a conciencia, este grupo de investigadores han seleccionado una proteina, alfa-lactoalbúmina, contra la que diseñar la vacuna. Digo que no sé si por casualidad o a conciencia porque estoy segura de que tras este trabajo han habido años de investigación con otras proteinas candidatas de entre las que han tenido la suerte de probar esta. Esta no es una proteina nueva, poco conocida o cuya presencia esté limitada a la existencia de la enfermedad; ya se sabía que se encontraba presente en grandes cantidades en prácticamente todos los subtipos de cáncer de mama, al igual que se sabe que se produce naturalmente durante el embarazo y la lactancia, de ahí que limiten la edad de las pacientes susceptibles a usarla a partir de los 40 años, edad en la que se presupone ya han sido madres y han amamantado a sus hijos. La parte innovadora que a nadie se le había ocurrido estudiar antes era ver qué ocurria cuando vacunabas contra la alfa-lactoalbúmina, todo un acierto por su parte si tenemos en cuenta los resultados.

Ahora tienen una vacuna cuya efectividad han demostrado en ratones, ratones a los que habían inducido el desarrollo del cáncer; esto es muy interesante y prometedor, pero sin interés en desanimar a nadie, el éxito en ratones no garantiza la repetición de resultados en humanos. Los ensayos clínicos están previstos para ejecutarse dentro de un año y entonces habrá que ver primero si tiene la misma eficacia en mujeres, mujeres enfermas por razones naturales (recuerdo que a los ratónes se le inducía artificialmente la enfermedad), y una vez que se tenga la seguridad de poderse usar como tratamiento, se plantearán el uso preventivo de la vacuna; conociendo un poco el mundo de la ciencia, los ensayos clínicos, los permisos y las patentes… no creo que sea muy inmediato.

Después de haber escuchado la noticia, supongo que mucha gente se habrá ilusionado pensando que si han podido hacer esto con el cancer de mama, no habrá ningún problema en hacer lo mismo con otros tipos de cancer; sin embargo, en el artículo de Tuohy dicen algo más, algo a lo que a mi entender no han dado la importancia que merece en ninguna de las noticias o notas de prensa sobre el trabajo y es que, este grupo, establece con su trabajo una serie de criterios que deben cumplir los cánceres para poder ser tratados con este tipo de terapia ideada por ellos.
1. Resulta que para empezar las células cancerígenas deben producir “algo” que no esté presente en las células sanas, de otro modo, la vacuna atacaría incluso a las células no enfermas; o a unas malas, que si las células sanas lo producen también, lo hagan de forma selectiva y no permanente.
2. Ese algo, tiene que estar siempre presente en unas cantidades considerables para que pueda ser detectado y atacado por la vacuna.
3. Además ese algo debe ser común para la mayoría de tumores del organo diana (tumores mamarios, de hígado, pulmón…)

Como veis son muchas y complicadas condiciones a cumplir; han tenido muchísima suerte al encontrar primero una proteina candidata que cumpla todos los requisitos, después que hayan podido desarrollar una vacuna contra esa proteina y más aún que luego la vacuna haya sido efectiva.

Espero que después de todo esto os hagais una idea de la importancia en todos los sentidos de este trabajo, y a la vez seais conscientes de que queda mucha más labor por delante de la que hay hecha, de modo que, cuando dentro de un año no oigais aún que ya se está comercializando la vacuna, no penseis que todo esto era una falsa ilusión.