Satisfacción

3 junio 2009 at 12:42

Hay que ver lo curiosos que son los sentimientos; cómo en un momento puedes estar acordándote de la madre de alguien por hacerte perder el tiempo con algo que no te correponde sólo por hacerle un favor, y al siguiente, una vez solventado el problema, te sientes el “todopoderoso rey del mundo y la galaxia conocida”, agradeciendo tú a la otra persona la oportunidad de sentirte útil, y todo eso sin experimentar la más mínima transición entre tan extremas sensaciones.

Entonces piensas, “lleno de orgullo y satisfacción” y teniendo tan frescos esos sentimientos de grandeza, cómo las personas de los servicios técnicos y ayuda informática (por poner un ejemplo) pueden llegar a ser tan bordes y desesperantes si con solo hacer su trabajo y resolver los problemas de la gente podrían sentirse como tú te sientes en ese momento; claro, esto no es más que una ilusión transitoria porque luego te das cuenta de la cantidad de personas que piden ayuda y el pequeño porcentaje que realmente la reciben (no siempre por falta de interes por la otra parte) y eres consciente de lo frustrante que tiene que ser aguantar los problemas de la gente durante todo el día… pero bueno, para eso les pagan.

Sin embargo, tú estás pletorico, te puedes enfrentar a quien sea, eres grande, eres el mejor, el más capaz y desde luego, muy superior a aquellos que te pidieron ayuda… Cuanto nos pueden engañar nuestras propias impresiones, y qué poco tiempo duran esas ilusiones… Pero mientras tanto, la cara de satisfacción no nos la quita nadie 🙂