Paradojas que tiene la vida

27 noviembre 2009 at 11:25

Me alucina cada vez más la capacidad de las llamadas “madres de antes”, estas mujeres cuidaban a los niños (con más o menos ayudas de las abuelas), podían trabajar fuera de casa, y mantenían sus casas impolutas… al menos ese es el caso de mi madre y de muchas madres que conozco.

Tanto Alkar como yo trabajamos de lunes a viernes. No tenemos niños, aunque sí un “sobrimo” (sobrimo: dícese del hijo de tu primo con el que te has criado y que es lo más parecido que tienes a un hermano) al que adoramos y que aprovechamos para “secuestrar” siempre que podemos. Pero desde luego, no tenemos la casa impoluta, y si queremos tenerla límpia y ordenada, es a costa de nuestro tiempo libre; con lo cual tenemos que dedicar toda la mañana y parte de la tarde del sábado a los quehaceres domésticos, y no estamos hablando de una limpieza a fondo.

Esta situación puede sobrellevarse al principio, pero llega un momento en el que se convierte en la razón de muchas discusiones: que porqué no has recogido eso, que si tardas mucho en limpiar el baño, que si uno limpia más que el otro… Pequeñas, y no tan pequeñas, disputas que van haciendo mella en la relación.


Algunos recordareis que este verano nos compramos un cacharrito que nos ayudara en la casa. Ciertamente nos recorta tiempo de limpieza, nos ayuda y estamos muy contentos con la compra, pero ya se sabe, cuanto menos se hace, menos se quiere.

Todo esto nos ha llevado a plantearnos la idea de buscar a alguien para que venga a limpiar, al menos, una vez en semana. El problema de esto es que esta opción no es barata y no está el dinero como para gastarlo sin miramientos; además, y aquí es donde viene la paradoja, si gastamos el dinero que ahorramos no saliendo, porque tenemos que hacer cosas de la casa o estamos muy cansados después de haberlas hecho, para pagar a una señora que nos limpie la casa, y con eso ganamos tiempo para salir… ¿con qué dinero salimos?

Si ahora no podemos ir de compras los sábados por la mañana porque estamos limpiando, y después no podríamos ir porque hay que apretarse el cinturón… ¿qué es lo que estamos ganando?

Si ahora discutimos porque tardamos mucho en limpiar y no nos da tiempo a salir, y luego tampoco podríamos salir para no excedernos del presupuesto… ¿terminaríamos discutiendo igual?

La pezcadilla que se muerde la cola.