Escocia en primera persona y ya en pasado
Parece increible pero desde que volvimos del viaje hemos estado aún más ocupados y cansados que cuando estabamos en Escocia; una amiga de Italia ha pasado unos días con nosotros y le hemos hecho el tour completo… vaya un palizón curioso
Hasta ayer estuvieron aquí y ahora ya me puedo sentar un rato.
Bueno, sigamos donde lo dejamos, y preparaos porque será largo
:
Despertamos el día quinto y nos dispusimos a dejar la isla de Skye, y para ello decidimos tomar el ferry que nos lleva directamente a Mallaig. Este ferry no es muy barato que se diga para el trayecto que hace, pero sí que te sirve para desconectar un poco del coche, 26 libras 2 personas y un coche, 20 minutos de viaje.
Ya de vuelta en la “main land”, todas las rutas llevan a Fort William (creo que sólo hay una carretera desde Mallaig, que te lleva al norte o a Fort William, pero nada más). Por el camino a Fort William nos paramos a visitar el monumento de Glenfinnan… no os lo recomiendo, es una estatua elevada del suelo por una torre y te cobran por subir arriba, pero se puede ver y llegar hasta ella desde la carretera. Eso sí, el paisaje en el que se encuentra es francamente bonito, tanto que ha servido de escenario de una de las pelis de Harry Potter, y quizás por esto se ha puesto más de moda.
Llegamos a Fort William pasando por unos paisajes que no tienen nada que envidiar a los de la isla de Skye, no sé si son más bonitos o no, es que son diferentes; aquí a cada curva de la carretera te encuentras con distintos tipos de paisajes, montañas escarpadas, laderas de helechos y lavandas, lagos, valles… no te aburres en todo el camino. En Fort William paramos poco por no decir nada ya que queríamos visitar Glencoe y el castillo de Dunstaffnage y están bastante lejos.
El centro de visitantes de Glencoe era una tomadura de pelo, porque la exhibición consistía en fotos y artículos de montañismo, un par de vídeos de cómo se forman las montañas y valles glaciares y poco más. Sin embargo, el entorno es fantástico, muy recomendable para todo aquel que le guste el montañismo, senderismo o símplemente dar un paseo por el campo, porque es digno de ver y muy bien organizado en cuanto a las rutas y caminos forestales que puedes seguir sin coste alguno. La imagen de la cabecera es un conjunto de montañas que llaman las tres hermanas, y entre ellas se encuentra el llamado “valle perdido” al que puedes acceder por una ruta lateral.
El castillo de Dunstaffnage, lo pillamos de restauración y una de las paredes estaba tapada por los andamios de modo que no se puede decir que fuesen las mejores condiciones para visitarlo, pero aún así, lo hicimos, por supuesto. Quizás la parte más bonita del castillo no está dentro sino en sus jardines, hay una pequeña iglesia reconvertida en mausoleo familiar en medio de una frondosa vegetación al final de un caminito de piedras, todo muy como de cuento como podeis imaginar. 

Y desde aqui, de vuelta a Fort Williams al B&B, precioso, muy cómodo, un poco escondido pero con unas vistas increibles de la montaña más alta de toda Escocia y de hecho de toda Gran Bretaña, Ben Nevis.
El sexto día empezó bien, con un desayuno de campeones
y a la carretera.
Paisaje tras paisaje a cual más impresionante, las montañas verdes llenas de árboles se suceden, al igual que los lagos cristalinos hasta el punto de ser casi espejos… absolutamente increibles 
Casi por casualidad decidimos ir a visitar el Priorato de Inchmahome, y menos mal que lo hicimos porque la visita es perfecta, primero te llevan en una lanchita hasta una isla en medio de un lago, y allí te encuentras con las ruinas del priorato.

La isla es pequeñita y puedes recorrerla en poco mas de media hora, está todo cubierto de un cesped que bien podría ser una alfombra verde y bueno, quizás no lo mejor de todo, pero sí muy bueno, es que, como en casi todos los lugares turísticos puedes llevarte tu comida y sólo sentarte a disfrutar, de la comida y de las vistas… símplemente nos encantó.
Después nos pasamos por el castillo de Doune, que resultó ser el castillo en el que rodaron Los caballeros de la mesa cuadrada… íbamos a entrar haciendo sonar unos cocos, pero se vé que las palomas no estaban muy por la labor de transportarlos, lástima
. A mi no me pareció nada del otro mundo, pero a Alkar sí que le gustó, también porque te ofrecen una audioguía narrada por Terry Jones, uno de los Python.
Después seguimos nuestro camino a Stirling, donde visitamos la catedral, el monumento a William Wallace, nos dimos un paseo por la ciudad y fuimos a visitar una torre en un pueblecito cercano, lo único es que aunque la hora de cierre eran las 5:30 de la tarde, la última entrada era a las 5, y nosotros llegamos a las 5:10. Con estas cosas hay que tener mucho cuidado porque no es este el único monumento en el que pasa esto, y te puedes quedar en la calle por algo tan tonto como esto.
Septimo día, volvemos a Edimburgo.

Ibamos camino de Edimburgo y decidimos pasarnos a ver la rueda de Falkirk, es un sistema muy ingenioso con el que desplazan los barcos desde un canal en alto a otro como a 15 metros de altura; la lástima fue que no encontramos ningún barco pasando porque tiene que ser de lo más curioso verlo.
Antes de llegar a Edimburgo se encuentra el pueblo de Linlithgow, con su palacio; y si hace unos días hablaba de los castillos palaciegos, a este palacio lo podemos llamar “palacio castillejo” bonito, muy bonito. Y muy cerquita de Linlithgow, el castillo de blackness.
A 2 Km al sur de Edimburgo está el castillo de Craigmillar, y poco más podemos decir, porque había una boda y apenas pudimos entrar a verlo.
Serían poco más de la 2 cuando aparcamos en pleno centro de Edimburgo, en su equivalente a nuestra zona azul, pagamos por 3 horas (no se puede pagar más tiempo de una sola vez) y nos fuimos a comer. Después de reponer fuerzas con el almuerzo tomamos rumbo al castillo. El castillo de Edimburgo es mucho más grande e impresionante que el de Stirling, mejor cuidado, y más interesante de visitar; lo que nos pareció un pegote es que en mitad del castillo hayan construido una especie de torreta o yo que sé, que sirva como monumento conmemorativo a los escoceses caidos durante las guerras en el bando de tropas inglesas, se puede entrar y tal, pero hay poco que ver dentro, en mi opinión claro. Dentro del castillo también hay un cuartel del ejercito escoces todavía en uso y probáblemente por eso nos cruzamos con un hombre vestido con el uniforme de gala (bueno, en realidad no sabemos si era el de gala o no, la cuestión es que era chulísimo con la faldita, el sable, la bandolera, el cuchillo en el calcetín… no le faltaba detalle)


La visita estuvo muy bien, muy completita y no demasiado abarrotada de gente; lástima que cuando volviesemos al coche nos encontrasemos con un regalito de última hora del ayuntamiento de Edimburgo… sí, una encantadora multa
Y ya por la tarde, volvimos al B&B donde nos alojamos el primer día, y a preparar las maletas, tratar de encajar los equipajes y buscar maneras de llevar el sobrepeso encima para no tener que pagar el exceso de equipaje en el aeropuerto.
Fue un viaje intenso, intenso y muy cansado, pero muy recomendable también; casi no tuvimos tiempo para darnos cuenta de dónde estábamos, o para parar un poco a recapacitar y “sentir”; sin embargo, creo que hicimos bien al hacerlo de esa manera, era la mejor forma de aprovechar bien el viaje, y de visitar todo lo que queríamos ver… a lo mejor con más tiempo lo hubiésemos planteado de otra forma, pero estamos muy contentos con las vacaciones, de modo que todo el que pueda, que nos imite porque el viaje lo merece.





29 septiembre 2009 a las 13:14
a nuestra empresa sita en moncada (valencia), tambien nos han tomado el pelo, sin tener la factura lo cargaron en el banco, pero lo devolvimos. son unos sinverguenzas, para el siglo en que estamos no deberian ocurrir, dichas estaban, ya se según dicen ellos es una conversación grabada, osea la estafa SE GRAVA, A QUIEN CORRESPONDA.
15 octubre 2009 a las 13:04
que imagenes mas bonitas!!! tengo mucha ganas de ir por allì!
22 diciembre 2009 a las 14:44
muy chulas estas fotos!