Cuadriculados

10 junio 2009 at 13:06

Hoy en el trabajo hemos estado discutiendo sobre la necesidad de adoptar un sistema de control de pedidos que nos facilite la organización en los temas de administración y facturación… ya lo sé, ¿qué tiene que ver esto con la biología o la investigación que es a lo que se supone que me dedico?, para contestar a esta pregunta sólo decir que si quieres que las cosas se hagan bien, hazlas tú mismo, y más aún si hay dinero de por medio. Pero este no es el tema que me ocupa; depués de organizar todo, etiquetarnos con un código personal y autoconvencernos de la imperiosa necesidad de hacer esto, me he puesto a pensar en como nos vamos viendo obligados, sin darte apenas cuenta ni oponer resistencia, a ser un ser encerrado en un protocolo de actuación que poco a poco va perdiendo toda conciencia de otra forma de comportarse, a ser una persona cuadriculada.

Nadie, o al menos yo no, duda de la necesidad de unas normas o reglas para realizar una serie de procedimientos, de hecho, me considero una persona organizada y estructurada a la hora de hacer cualquier cosa y pienso que aunque inicialmente pueda suponer un esfuerzo mayor, una buena organización y diseño de la tarea en cuestión, puede facilitar mucho la obtención del resultado, el acortamiento del tiempo de ejecución o incluso, te puede ahorrar dinero, cosa que hace tanta falta en estos días. Pero, ¿y si el estar tan metidos en este sistema nos está restando espontaneidad en nuestra vida normal?, ¿es posible que llegue una persona a acostumbrarse tanto a la organización, que sea incapaz de ver o aceptar otras formas de hacer la misma cosa, o de menospreciar otras símplemente porque no son el fruto de un proceso estandarizado? yo creo que sí, porque a ver, cuántas veces nos han dicho que algo está mal hecho (aunque el resultado sea el que tiene que ser, o haga lo que tiene que hacer) sólo porque no lo has obtenido de la manera estandar de hacerlo, y cuántas veces no se lo has dicho tú a otra persona; creo que depende en parte de la persona, pero que al final, todos terminamos siendo unos cuadriculados, que a lo más que llegamos es a “actualizar los protocolo”, pero nada más.

Sin embargo, me niego a aceptar que este mecanicismo llegue a suprimir totalmente nuestras ganas de sorprendernos, nuestras ansias de experiencias nuevas, o nuestros deseos de sentirnos realizados que son en definitiva lo que nos mueve a seguir adelante, y que no se pueden satisfacer de ninguna manera sin espontaneidad, sin arriesgarse o sin tener iniciativa; aunque claro, supongo que como todo, dependerá de la persona.