El gato volador

19 febrero 2008 at 14:47

Aunque parezca cachondeo, o uno de esos bulos que rulan por ahí, puedo prometer y prometo que lo que voy a contar ahora es totalmente cierto.

Hace unos días estaba el personal almorzando en la cafetería del hospital cuando de repente se cae una plancha del falso techo y un gato enorme, pero cuando digo enorme quiero decir descomunal. El gato, asustado y nervioso se dedicó a corretear entre las bandejas de comida y sobre las ensaladas, y por más que intentaban echarlo a la calle, se vé que tenía “compañía” antes de caerse y no quería dejarla sola, así que saltaba y saltaba intentando volver al hueco sobre el falso techo.


Este es un suceso que para los que trabajamos aquí no nos sorprende, pues ya llevamos mucho tiempo sabiendo que hay gatos sobre nuestras cabezas, que se hacen los dueños de todo cuando nos vamos y contra los que no podemos hacer absolutamente nada, porque si los envenenásemos, se morirían en cualquier parte y el olor sería aún peor.

Y ¿de dónde vienen estos gatos? de la calle, los hay a cientos sin exagerar.

Y ¿de qué viven esos gatos? de la “caridad” de gente sin cabeza que en lugar de tener un lindo gatito en sus casas, se dedican a traer comida a los callejeros para que no tengan otra cosa a la que dedicarse que a engordar y tener más gatitos.

Por favor, si alguno de vosotros sois de los que dais de comer a estos gatos, dejad de hacerlo, si os gustan estos gatos, “adoptarlos” lleváoslos a vuestra casa y allí hacerles lo que querais, pero esto es un hospital, aquí hay gente enferma que precesamente por eso es más susceptible de contraer alguna de las enfermedades que transmiten los gatos; gente alérgica que tienen que estar en un entorno controlado de sustancias que puedan desencadenar la afección y que terminan desarrollando otras alergias por culpa de los gatos.

Los gatos son bonitos, los gatos son limpios, los gatos son lo que tú quieras, pero en tu casa.

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