El sistema de backup perfecto

8 mayo 2007 at 20:47

Traduzco de Worst Than Faliure, un blog sobre desastres de programación al que me he enganchado:

Ley de Murphy 198§44: tanto más completo llegue a ser un sistema de backup y restauración, menos probable será que llegue a usarse.

Con casi medio siglo de experiencia usando ordenadores para gestionar sus negocios, la compañía de Chris M conocía esa ley demasiado bien. Desde aquel fatídico miércoles –conocido aún por toda la compañía como El Gran Crack del 68– juraron Nunca Jamás. Y cuarenta años después, han mantenido su promesa.

A lo largo de los años, la empresa de Chris se ha convertido en lo más cercano que hay a la Infraestructura Tecnológica Perfecta. Contratan a los mejores administradores de red que el dinero puede comprar y les dan los recursos que necesiten para asegurar que la infraestructura permanece sólida. Y eso hacen ellos.

El plan de backup y conservación de la compañía es poco menos que inmaculado. Cada sistema que han comprado alguna vez –desde ese viejo programa de nóminas en System/360 hasta fragmentos bizarros de bases de datos para OS/2– puede ser devuelto a la vida, si no físicamente mediante virtualización. Un paseo por su “archivo de software” era un reto para muchos; los nuevos técnicos a menudo se asombran al descubrir, no sólo la existencia de discos flexibles de 8 pulgadas, sino de que la compañía aún tenga los discos de 8 pulgadas de instalación de CP/M. Y también una disquetera para leerlos.

Naturalmente, gracias a la ya mencionada Ley de Murphy, este elaborado sistema de backup es usado excepcionalmente, cuando llega a usarse. Los únicos momentos de emoción que los técnicos de red llegan a tener son las ocasionales y frenéticas llamadas de “oh, mierda, he borrado accidentalmente una importantísima presentación PowerPoint!”. E incluso entonces eso se resuelve fácilmente indicándole al usuario cómo usar el servicio de auto-recuperación de ficheros.

Pero hace un tiempo, los técnicos de red recibieron una solicitud de recuperación que realmente sonaba interesante. Un gestor de producción necesitaba un informe de los “viejos viejos” números de piezas de recambios de un producto que no se fabricaba desde hacía bastante. Por “viejo viejo” se refería a un antiguo mainframe que había sido sustituido por el “viejo” sistema hacía diez años y que fue desconectado definitivamente en 2001. Restaurar el “viejo viejo” sistema significaba configurar un nuevo entorno de emulación, montar una vieja imagen del disco, y rezar para que arrancara sin ningún fallo.

Esta fue la primera vez que un usuario real solicitaba una restauración como esa, así que los técnicos estaban algo nerviosos, naturalmente. Pero gracias a sus meticulosos procedimientos y planificación, todo salió perfectamente. El sistema arrancó sin ningún fallo y llamaron al gestor de producción para que accediera al terminal que habían configurado para él. El gestor se sentó en la silla, tecleó su nombre de usuario, y se detuvo durante un momento.

“Esto… ¿cuál era mi contraseña hace cinco años?”