Sting

4 julio 2006 at 18:35

Hola a todos de nuevo, dije que dejaría que Alkar comentase el concierto de Sting en Albacete de su gira Broken Music; pero como está, y va a estar muy liado, pues empiezo yo y él ya que complete con lo que quiera, al fin y al cabo, la fan incondicional soy yo.

Pues bien, la cosa comienza llegando a mi casa Alkar y AL el viernes a la salida del trabajo; yo tengo preparada la bolsa de viaje, una neverita con refrescos, agua, tocino de cielo y batidos, y 5 superbocatas, 2 tipo “pepito” (para aquel que no conozca el tipo de comida de burguer de Málaga aclaro, un pepito es una viena de pan con tomate natural, queso, lechuga muy cortadita, a veces jamón cocido, y montaditos de cerdo, o pechuga de pollo, con ketchup y mahonesa), para que Alkar y AL se lo comiensen por el camino y, otros 3 de tortilla de patatas con pisto, para la cena dependiendo de la hora a la que llegásemos.

Nos ponemos en carretera (3:30 de la tarde), yo conduzco, Alkar y AL comen. Pequeño atasco a la salida de Málaga, pero no dura mucho.

El camino bien, tranquilitos, hablando; las típicas conversaciones de carretera, sobre todo del tema de los puntos del carnet, recordemos que esto fué el viernes y el sábado entraba en vigor todo el asunto. Cruzamos Despeñaperros y paramos un momento a cambiar de conductor, ir al baño y estirar las piernas; serían entonces las 7:00 de la tarde.

Vuelta a la carretera. En la ruta que nos había dado la guia michelín no constaba una obra que encontramos por el camino y tuvimos que cambiar de ruta sin saber exactamente hacia dónde nos llevaba. Preguntamos cómo llegar desde esa ruta a la otra y nos dijeron que esa era mejor, y efectivamente lo era: apenas tráfico, bastante nueva, y con unos tramos que el ingeniero había trazado con regla de lo rectos que eran. Todo bien salvo porque a medida que nos acercabamos a Albacete estaba empezando a llover, menos mal que sólo era una nube.

Llegamos a Albacete, pero no sabemos cómo llegar al hostal en el que nos alojábamos, así que nos salimos un momento de la carretera (habíamos entrado en una autovía) para llamar al sitio; pues si en lugar de salirnos en esa salida, lo hacemos en la siguiente, no hace falta llamar porque estabamos justo delante del hostal. Eran las 9:30 de la noche.

Recogida de llaves, refrescón rápido, cambio de ropa, y corriendo hacia el Carlos Belmonte que ya nos estabamos perdiendo a los teloneros, que yo ni los conocía, pero tenía curiosidad por verlos, al fin y al cabo, era el hijo de Sting.

Una vez en el campo de futbol, AL y yo nos fuimos a las colas (largas, pero fluidas) mientras Alkar aparcaba, relativamente cerca para como estaba la cosa.

El estadio estaba totalmente iluminado, los teloneros habían terminado y los pipas estaban preparándolo todo para Sting, un montón de gente en el campo y algúna que otra en las gradas, pero sobre todo peña en las 2 barras instaladas a pie de gradas. Nosotros aprovechamos los bocadillos de tortilla y repusimos fuerzas.

Bajamos al cesped, que estaba cubierto con lona para que no sufriera demasiado, y nos fuimos acercando al escenario cuando de repente se apagaron las luces, y exactamente a las 10:30, con puntualidad británica, Sting tocó los primeros acordes del “Message in a bottle”, locura en el campo que duró hasta el final del concierto en el que Sting no paró en un solo momento, encadenaba las canciones de forma que el final de una era el principio de la otra y apenas teníamos tiempo de dejar de aplaudir la actuación cuando ya estabamos haciendo los coros de otra; y lo poco que paró fué para presentar a la banda en un aceptable castellano, sobre todo por el intento.

Sonaron entre otras, “walking on the moon”, “Roxanne” y en mitad de esta “So lonely”, “every breath you take”, “fields of gold”, “Every little thing she does is magic”, “Desert rose” y sobre todo, cerró el concierto con “Fragile” prácticamente en acústico, marcándose un punteo al estilo de guitarra española que tiraba para atrás, vamos yo estaba con los vellos de punta.

Y se terminó. La gente se resistía a irse pero tuvimos que asumir que habían sido 2 horas estupendas, que se habían hecho muy cortas, pero que se había acabado; y poco a poco fuimos desalojando el estadio comentando lo genial que había estado y canturreando algunas de las canciones, hablando de lo bien que se conserva este hombre, y la voz tan fantastica que tiene.

Y ahora viene la anecdota que todo viaje tiene: de camino al sitio donde Alkar había aparcado el coche nos dijo que en realidad estaba en una zona de aparcamientos para profesores de alguna de las facultades que hay junto al estadio, que tenía una cadena pero que estaba bajada… pues cuando llegamos, la cadena estaba puesta y el coche no podía salir; menos mal que el guardia de seguridad estaba allí mismo y nos vió y vino a abrirnos.

Vuelta al hostal, meter las piernas en agua fría para revitalizar un poco la circulación y a la camita.

El sábado a las 11 bajamos a recepción, pagamos, desayunamos y para casa.

Pd. La vuelta sin incidentes, picoletos por todas partes tratando de quitar puntos, pero siempre en el carril contrario 🙂