Qué difícil es volver a la rutina…

… sobre todo cuando se trata del trabajo.

Estas navidades pasadas Alkar y yo hemos tenido la suerte de pillar vacaciones, cosa que hemos aprovechado para pegarnos un viajecito; nos hemos ido a pasar el fin de año al Pirineo catalán. Aquello es una gozada, la tranquilidad lo inunda todo y los pueblecitos parecen de postales navideñas al tiempo que los miras desde la carretera (porque están como para llegar a ellos vamos, perdidos en mitad del monte). Total, que allí estabamos nosotros… y aquí estoy hoy, en el trabajo, muerta de sueño, prácticamente sola además, porque aún no ha llegado nadie de lo temprano que es; y no dejo de pensar lo rápido que se acostumbra uno a lo bueno y el trabajo que cuesta dejarlo, pero bueno, que le vamos a hacer, hasta que no nos toque la lotería…

¿Y tú qué opinas?

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