Alkar (bio)

Bueno, después de la descripción tan curiosa (y no por ello menos cierta) que ha hecho Alkar de mí, es de obligado cumplimiento otra suya por mi parte.

Veamos pues, Alkar: gaditano de nacimiento, malagueño de adopción. Llegó aquí para estudiar informática algo que tenía muy claro que quería hacer, y ha terminado trabajando en algo que no tiene nada que ver con ello, y de lo que sin embargo, no se arrepiente.

Me gusta picarle diciendole que es un “beatillo meapilillas” o que no conduce hábilmente para la ciudad; es lo único que he conseguido que lo saque de sus casillas porque por lo demás tiene una paciencia infinita (cosa que también es indispensable para lidiar conmigo).

Le gusta la música, pero “la de verdad”, como le gusta decir a él, aquella que el tiempo ha puesto en el lugar que le corresponde, y se sabe todas las letras, bueno, a lo mejor no todas, pero tiene una pasmosa facilidad para quedarse con una melodía y un nivel de inglés repelente 🙂

Es muy bueno y no sabía pensar mal de nadie hasta que me conoció a mi, y no sé si eso será bueno, pero es cierto. Cuando se corta el pelo se parece a John Turturro y alguna vez que se ha planteado operarse para quitarse las gafas, lo ha desestimado porque a mi me gustan. No comparte conmigo esa “llamada del agua” porque tiene un tipo de piel que se deshidrata más rápidamente de lo normal y se pone corriendo como una pasita, pero es capáz de pasarse el día entero en la playa para que yo disfrute y ponga, según él, esa carita que tanto le gusta. Le da un gran valor a la amistad y conserva algunas desde el colegio, a pesar de ser con personas que ve muy de tarde en tarde.

Tal vez mi descripción no haya sido tan bonita como la que ha hecho él de mi, pero supongo que lo entenderá dadas mis circunstancias actuales, en las que me queda más bien poca “imaginación literaria”.